Mary Williams

 

Llegue a México en septiembre de 1987 como beneficiario de un programa de intercambio entre la CONACYT y el Consejo Británico. A lo largo de los años en México he podido trabajar en varios ámbitos, y estoy agradecido porque me ha permitido conocer este país y su gente con más profundidad. La actitud abierta hacia la gente, la disponibilidad para estudiar, junto con el sentido de humor y la capacidad de escuchar igual que hablar, son las cualidades que más me han permitido enriquecer mi experiencia migratoria.

La labor que realizo en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM representa una contribución modesta al conocimiento de las futuras generaciones del país, y es una actividad que tomo con profesionalismo y creatividad. A primera vista parece que estás dos cualidades sean contradictorias, pero yo no opino así. El lenguaje es una facilidad muy dinámica, y además tiene reglas, y la relación entre los dos aspectos requiere imaginación y, a la vez disciplina.

Procuro participar en actividades extra-curriculares de la Facultad; por ejemplo, las veladas literarias del Departamento de Lenguas, (Delefyl), donde mi contribución consiste tanto en presentar trabajos propios como representaciones de los trabajos de otras personas. En adición, participio en el blog del mismo Departamento.  Considero que estas actividades extra-curriculares son importantes ya que representan la construcción de una cultura universitaria colectiva.

Participio también en las actividades de la Sociedad Mexicana de Universitarias, contribuyendo en su último evento de 2019 sobre el tema Empoderamiento de Niñas y Mujeres a través de la Educación. Mi contribución constaba de una ponencia en el apartado sobre Empoderamiento y las Artes, que lleva el título, Verdad y Fantasía sobre la Sexualidad Femenina en dos Novelas: La Serpiente Emplumada de D.H. Lawrence, y El Cuento de la Criada de Margaret Atwood. Dicho artículo se encuentra presentado en el libro del evento que lleva el mismo nombre.

Vale terminar esta semblanza aclarando que soy una mujer grande, y considero que todavía tengo algo valioso por ofrecer a mis alumnos(as) que, generalmente, son adultos jóvenes; a mi país adoptivo, y también a mí misma. En pocas palabras, la edad es una cosa maravillosa, no importa en cual momento se encuentra.